Hacia la movilización del 12 de diciembre. Acá está el comienzo del trabajo sobre la pobreza infanto-juvenil que confeccionamos junto con Tomás Raffo, Roberto Larosa y Ana Rameri.
Quien lo quiera entero, ya sabe que puede pedirlo al mail. Pido disculpas de ante mano por la demora en las respuestas, pero iré poniendo todo al día...
Síntesis
El presente material permite observar los siguientes puntos en materia de pobreza e indigencia:
1) ESTIMACION DE LAS CANASTAS
Ø El resultado de las estimaciones de precios permite apreciar las diferencias existentes entre el cálculo oficial de la inflación con respecto a las dos alternativas planteadas por la Comisión Técnica (conformada por los trabajadores desplazados del INDEC). Así, la estimación mínima de inflación resulta ser 3,4 veces superior a la oficial para el nivel general de precios y 7,4 veces superior en alimentos y bebidas. Para el caso de la estimación máxima, el nivel general es 4 veces superior al oficial y 7,8 veces superior en los alimentos y bebidas.
Ø La CBA es, como mínimo, de $235,97 y como máximo de $242,16 y la CBT de $409,25 en su estimación mínima de inflación y de $433,62 en su estimación máxima. Por cierto, muy lejos de los datos oficiales que relevan una CBA de $143,1 y una CBT de $314,96.
2) MEDICIÓN ALTERNATIVA DE POBREZA E INDIGENCIA.
Ø Para el mes de Octubre 2008, la tasa de pobreza fue del 24,8% en la alternativa 1, y del 26,5% en la alternativa 2 y la cantidad de personas pobres oscilan entre los 10 y 10,5 millones.
Ø La indigencia representa el 10,9% de la población, según la alternativa 1, y la alternativa 2 arroja una tasa del 11,4%. Así, la cantidad de indigentes en nuestro país gira en torno a los 4,5 millones de personas.
Ø Conviene resaltar, de la información presentada, que la ampliación del hambre (la indigencia) es la principal secuela del actual proceso inflacionario. Por su parte, la pobreza cae, pero muy levemente en ambas estimaciones.
Ø Ajustar las tasas de pobreza e indigencia de acuerdo a la estructura de consumo del período 96/97, supone que la tasa de pobreza e indigencia y las poblaciones afectadas son muchas más que las que se reconocen oficialmente. En la alternativa 1 la pobreza afectaría al 31,3% de la población y la indigencia al 14%. Así, cerca de 12,5 millones de argentinos serían pobres y 5,6 millones indigentes. En la alternativa 2 la pobreza afectaría al 33,5% de la población y la indigencia al 14,6%. Consiguientemente, cerca de 13,3 millones de argentinos serían pobres y casi 6 millones serían indigentes.
3) LOS DATOS OFICIALES
Ø Los efectos de la aceleración inflacionaria en 2007 sobre la ampliación de la marginalidad son ignorados en los números de pobreza e indigencia publicados oficialmente: la subestimación tiene mayor intensidad en la problemática social más cruda, el hambre. Así, tasa de indigencia oficial es menos que la mitad que la estimada en base a una evolución más coherente de los precios.
Ø La tasa de pobreza también está siendo subestimada, la misma resultó al 1er semestre 2007 un 10% inferior a las mediciones alternativas, viéndose incrementada esta diferencia a prácticamente el 30% a lo largo del 2008.
Ø La subestimación planteada en tasas o índices se concreta en términos de cantidad de personas de la siguiente manera: la población pobre, que quedó bajo el velo de la ignorancia en el cálculo oficial, rondaba el millón de personas en el primer semestre del 2007 siendo que en el último período analizado, año 2008, la cantidad de población que es pobre -y no se considera como tal en las estadísticas públicas- ronda entre 2,8 y 3,5 millones de personas.
Ø En cuanto a la población indigente, las estadísticas oficiales dejaron fuera de la medición a cerca de 650 mil personas al 1er semestre 2007. Sin embargo, el acelerado deterioro de este grupo poblacional hizo que la subestimación saltara significativamente, dejando fuera de la población considerada indigente a cerca de 2,5 millones de indigentes.
4) LA UNIVERSALIZACIÓN DE LAS ASIGNACIONES FAMILIARES
Ø El impacto de llevar a adelante la universalización de las asignaciones familiares es significativamente favorable para mejorar las condiciones de vida de muchas familias: la tasa de pobreza desciende alrededor del 20%, ubicándose en una tasa que ronda el 19,7% y el 21,7% y la tasa de indigencia cae cerca de un 50%, ubicándose entre el 5,4% y el 5,8% de la población. Es decir, la indigencia, que es el problema más apremiante y que más ha crecido en estos 2 últimos años, podría reducirse a la mitad si universalizamos las asignaciones familiares al actual valor de $135 para todos los pibes.
Ø Si nos detenemos a observar los efectos en la población menor, se puede afirmar que la política social propuesta es aún más favorable. La tasa de pobreza, que al mes de octubre 2008 es del 35,5%/37,5% y la de indigencia, que su ubica en un 17,6%/18,3%, caen abruptamente: el descenso de la tasa de pobreza está en el orden del 20% y 25% y la caída de la tasa de indigencia es prácticamente del 60%.
Ø Profundizando este camino mediante una asignación universal de $300 prácticamente se eliminaría el hambre en la argentina y la pobreza se reduciría notoriamente. Así, la tasa de indigencia pasa de rondar el 11% a ser en promedio (de ambas estimaciones) del 1,7%. Siguiendo la misma tendencia, pero no con tanta fuerza, la pobreza también desciende ubicándose en valores cercanos al 10%.