
Luego del acto que hicimos junto con Victor De Gennaro, Fabio Basteiro y muchísimos compañeros para mostrar nuestro apoyo al debate instalado por la
Federación Agraria Argentina y su actual presidente, Eduardo Buzzi, me llegaron algunos mails criticando la iniciativa. Me preguntaron por qué, si estaba haciendo lo correcto y demás...
Probablemente, no hayan sido las únicas personas sorprendidas, por eso, aquí va mi contestación.
No hay que dejar que se ilegalice la discusión. Es una pena que no haya participado más gente de la charla de Buzzi. Probablemente podrían haber incorporado elementos de importancia para una evaluación que contenga la mayor cantidad de herramientas posibles.
Nosotros no estamos de acuerdo con "ilegalizar" los debates y, menos aún, cuando esto se hace en base a la presentación de contradicciones, dicotomías o antagonismos viejos e incapaces de dar cuenta del momento actual: Ni el "conflicto agropecuario" demarcó un límite entre pueblo y oligarquía, ni estuvo en juego la cuestión de democracia o golpe.
Está claro que hubo pueblo y oligarquía en ambos bandos y "la confusión" reinante es el resultado de una experiencia política de alcance nacional capaz de fijar con claridad un rumbo y articular un espacio de alianzas y actores sociales consistente en pos de dicho objetivo.
Para nosotros ese es el tema central y, mientras tanto, creemos que su construcción pasa por no comprar falsas contradicciones que definen falsos lugares, sino por favorecer el debate y la construcción de "nuestro lugar".
En este sentido, para nosotros es importante no ser funcionales al modelo sojero, a las cerealeras, a los frigoríficos o a los hipermercados (que entre otras cosas han sido socios del Gobierno hasta hoy), ni comprar las necesidades de los acreedores, Repsol o Techint, destinatarios principales de la captura de renta agraria que efectúan las "retenciones".
La política supone la construcción de actores sociales en capacidad de articularse y decidir y no la "defensa" acrítica de un instrumento que no tiene valor en sí mismo. Para ser más preciso el tema no es defender las retenciones. La cuestión es dialogar con aquellos actores que en el "sector agropecuario" sean parte del un "sujeto rural" con una experiencia popular. En este plano, la pequeña y mediana burguesía rural, los peones rurales, la agricultura familiar y las comunidades aborígenes son los actores con los que hay que resolver la problemática de la tierra y la necesidad de una nueva propuesta agropecuaria distinta al modelo sojero que, entre otras cosas, este mismo gobierno se ha encargado de consolidar.
En esta dirección es que propiciamos el encuentro con Eduardo Buzzi. Un compañero que conocemos y con el que construimos hace veinte años, con quien hemos cortado muchas rutas y con quien compartimos la experiencia del
FRENAPO (Frente Nacional contra la Pobreza). Veinte años en los cuales , en varios de ellos, a Kirchner lo escuchamos y vimos defender la política de Menem.